Las 4 etapas de la violencia conyugal

Para aislar a su víctima y limitar su libertad, el agresor crea paso a paso, a golpes de estrategias, una situación semejante a una trampa de telaraña. Construye deliberadamente, a partir de la repetición del CICLO DE LA VIOLENCIA, una serie de situaciones de las cuales será cada vez más difícil escapar.

El ciclo de la violencia está compuesto por 4 etapas. Ellas no siempre están presentes en cada acto de violencia, pero se manifiestan más tarde o más temprano. El agresor provoca e inicia estas etapas con el fin de aislar y someter a su víctima.

El modo de ejecución es relativamente sencillo: dos etapas se efectúan para controlar a la víctima (etapa de tensión y de agresión) y las otras dos tienen el objetivo de retener a la víctima e impedir que abandone al agresor (etapa de justificación y de reconciliación).

Etapa 1: Situaciones de tensión

Al principio de la relación, todo marcha perfecto, como la luna de miel. Luego, paulatinamente, la tensión invade el hogar bajo diferentes pretextos: ella no hace las cosas como él quiere, ¿por qué no organizó el armario cuando regresaron de viaje? Ella no se comporta como él quiere, ¿por qué ella demuestra tanto placer en compañía de otras personas y no con él? Son solo pretextos para crear un clima de tensión y no la causa de la violencia.

La tensión se manifiesta de varias maneras: silencio prolongado que torturan la mujer, ausencias por largos periodos de tiempo que la inquietan, amenazas, tono agresivo, gestos ásperos. Ella sabe que la tensión conduce casi seguro a un estallido de violencia y que es ella quien asumirá la culpa.

Percibe esta amenaza creciente e intenta por todos los medios de apaciguar la situación. Tiene sumo cuidado con sus gestos más insignificantes y escoge muy bien sus palabras para no contrariar a su cónyuge, procura agradarle, calma a los niños. Trata de protegerse de las amenazas de violencia, explícitas (amenazas de golpes o de ruptura, insultos, exceso de cólera, etc.) o implícitas (comportamientos, miradas, silencio, alejamientos físicos, muestras de reprobación, etc.). Se adapta y se centra en los estados de ánimo y las necesidades del cónyuge. Tiene miedo y procura a toda costa evitar lo peor.

Etapa 2: Agresión

El acto de violencia se efectúa. Puede ser verbal, psicológico, físico, económico o sexual. El hombre puede dar la impresión de perder el control, pero solo está fingiendo. De hecho, deja estallar su violencia con la intención bien definida de mantener su poder sobre su compañera. En tal contexto, la mujer se siente ultrajada e impotente. Lo peor es que en su interior está destruida. Pero, ella puede también reaccionar y defenderse contra la agresión para detener el ataque y recuperar un cierto control sobre la situación.

Etapa 3: Justificación

Inmediatamente después de la agresión, el hombre trata de justificar su comportamiento. Minimiza la gravedad de la agresión e invoca sus problemas de alcohol, de droga o de consumo excesivo de medicamentos, sus problemas en el trabajo o con sus colegas, los abusos físicos o sexuales conocidos durante su infancia, el rechazo de su madre, la familia de acogida, los problemas de salud como la depresión o dolores en el cuerpo. Manifiesta que es incapaz de dominar su violencia. Culpa a la mujer diciéndole que dramatiza, que no lo comprende, que no lo quiere lo suficiente, que está completamente loca o que no debía haberlo provocado. Luego todo vuelve a la normalidad.

Ante todas estas justificaciones, y a causa de todos los pretextos mencionados anteriormente, la mujer olvida su propia cólera. Se siente incluso responsable del comportamiento violento del cónyuge. Llega a creer que si modifica sus propias actitudes y su comportamiento, desaparecerá la violencia.

Etapa 4: Reconciliación

En esta etapa el hombre comienza con arrepentimientos y quiere lograr la reconciliación. Pide humildemente perdón a su cónyuge, suplica su ayuda, le ruega empezar todo de cero. Incluso le compra regalos y vuelve a ser muy amoroso con ella, la elogia y le hace muchas promesas. Durante todo este período, ella encuentra nuevamente a su pareja tranquila y verdaderamente agradable. Estos aparentes remordimientos provocan en la mujer la tolerancia a la agresión, el cónyuge asegura que no volverá a pasar si ella lo perdona. Esta etapa desarrolla en la mujer la tolerancia a la agresión.